Guillaume Roget,
un chef con A.D.N. vasco
El País Vasco conoce grandiosas tormentas. No fue casualidad si el chef con estrellas Michelín eligió Ekaitza («tormenta» en euskera) como nombre para su restaurante. Ve en este desencadenamiento de los elementos de la naturaleza una increíble energía tal y como lo que debe desplegar su equipo para alcanzar exigencia y precisión en su cocina.
Muy apegado a su tierra, halla lo que le caracteriza en Ciburu: la atmósfera benévola y auténtica de un pueblo costero. Amante de los productos del mar, decide establecerse frente al puerto deportivo, muy cerca de la lonja de San Juan de Luz.
Ekaitza, la fuerza de la naturaleza al igual que el carácter tempestuoso del chef
Una cocina de mercado, productos frescos de temporada
Los productos de temporada se seleccionan cuidadosamente, provenientes de productores franceses y principalmente de circuitos cortos. Además del cordero y de la ternera de leche, el pescado procedente de la lonja de San Juan de Luz, el chef trabaja la sutileza de los sabores producidos por plantas aromáticas de colección. Estas hierbas muy sabrosas definen sus platos.
Guillaume Roget defiende una cocina de mercado que combina creatividad y respeto al producto. Encuentra la armonía en salsa deleitosa, aderezo equilibrado y cocción con precisión. Maxime Badeuil, chef pastelero, y Maxime Develay, sommelier, forman parte de los nueve colaboradores del cocinero quienes contribuyen a la gran calidad de esta mesa.
Platos preparados según los aromas de su vino
EL CHEF
Una propuesta en torno al vino para una cocina de excepción
Una mesa en la costa vasca, en el pueblo de Ciburu
El restaurante Ekaitza está ubicado quai Ravel muy cerca de la Maison Ravel (declarada monumento histórico) donde nació el compositor francés. Frente al puerto deportivo, el entorno desprende una hermosa energía que se apodera del lugar. La sala, con mesas de madera en bruto, se compone de materiales nobles e intencionalmente sobrios a fin de centrar su mirada en el plato y la copa de vino que se le ofrece.
Fueron necesarios cinco meses para la concepción de la bodega de vinos. La carta, muy elaborada, ofrece un 90% de viñedos franceses, y propone tanto grandes productores como maravillosos descubrimientos, con un fuerte énfasis en vinos de Irouléguy.
La belleza del País Vasco, del paisaje al plato



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